Apenas una semana después de su aprobación en el Congreso de los Diputados, la nueva reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que entrará en vigor en enero de 2007, ya ha recibido las primeras críticas por parte de los contribuyentes.
El inspector coordinador del Consejo para la Defensa del Contribuyente, Teodoro Cordón Ezquerro, afirmó ayer que la reforma fiscal del Gobierno "no implica cambios radicales" en el IRPF y consideró "inevitable" una nueva reforma de este impuesto para 2010, con independencia de quién gobierne entonces.
Cordón Ezquerro, que pronunció una conferencia en el Aula Magna de la Universidad San Pablo CEU, señaló que la principal novedad de la actual reforma fiscal es que no se van a sumar todas las rentas en el IRPF, sino que se establecerán unas a un tipo único fijo (las de ahorro, al 18%) y otras, a tarifa fija.
El economista destacó, además, el hecho de que, dentro de las ganancias patrimoniales, queden exentas las personas acogidas a la Ley de Dependencia, y de que se hayan creado nuevas figuras, como los planes de previsión empresarial y los de ahorro individual.
En su opinión, la neutralidad que persigue alcanzar la reforma fiscal para mejorar la tributación de las rentas menores resulta una "utopía". "La neutralidad del ahorrador no implica una neutralidad de las empresas, pues no se reduce la carga fiscal", observó.
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